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Taller “Yo Arquitecto” de Nube Plaza

6 de Mayo, 2017   Carla Pinochet

Primera jornada de co-diseño entre niños, padres, artistas y arquitecto, de un obra de arte de gran escala que a su vez es juego, proyectada para la Plaza Mulato Gil de Castro.

El sábado 6 de mayo dimos inicio a la primera versión de Plaza Nube, en conjunto con el museo Museo de Artes Visuales, para la creación de nuestro primer juego-escultura para espacio público. El taller "Yo, arquitecto”, tuvo el propósito de explorar —en conjunto con la comunidad de niños y padres del MAVI— sus imaginarios en torno al juego y la ciudad, desarrollando actividades experimentales que nos permitieran recoger referentes visuales, conceptuales y relacionales para el diseño y prototipado de Nube Plaza. La actividad dirigida a los padres nos permitió considerar el punto de vista de un actor que, aunque es fundamental para el diseño exitoso de un juego público, no ha sido suficientemente considerado. Asimismo, la jornada de trabajo colaborativo con niños permitió descubrir que las cosas marginales al juego mismo pueden capturar su atención y activar, con su intervención, actividades recreativas que se salen del curso de lo previsto por los adultos.

El sábado 6 de mayo, el equipo de la Fundación Nube en conjunto con el área de educación del Museo de Artes Visuales, llevó a cabo una actividad-taller con la comunidad, en el marco del programa educativo que el Museo viene realizando desde hace 5 años. Participaron de ésta un grupo de diecisiete niños y niñas, de entre 4 y 10 años; y sus padres. El propósito general del taller fue recoger percepciones, prácticas e imaginarios que esta comunidad relaciona con el mundo del juego y el espacio público, levantando insumos creativos para el diseño y prototipado de Nube Plaza. Además de los monitores de Nube y el equipo de educación MAVI, la actividad contó con la asesoría y participación del Guillermo Hevia García, arquitecto y docente UC, y Carla Pinochet, antropóloga de Fundación Nube.

La actividad dirigida a los padres nos permitió sistematizar el punto de vista de un actor que, aunque es fundamental para el diseño exitoso de un juego público, no ha sido suficientemente considerado. Iniciamos el trabajo con una dinámica colaborativa, que se propuso vincular materiales, acciones y conceptos relacionado con el juego a través de una herramienta visual. A continuación, realizamos un breve grupo de discusión acerca de las necesidades de sus hijos en torno al juego y de sus preocupaciones como padres. Entre los hallazgos, podemos destacar que hay una percepción generalizada de que la ciudad contemporánea ha experimentado una revitalización de las plazas, respecto hace unos pocos años atrás: una nueva “cultura de ir a la plaza”. Aunque Santiago puede resultar inseguro, los padres destacan la necesidad de vivir la ciudad de todas formas, y permitir a los niños relacionarse y jugar con otras personas de su edad aprovechando el espacio público.

PARTICIPAN LOS COLEGIOS:

Los juegos de hoy son menos peligrosos que los que recuerdan en su infancia. Sin embargo, los padres constatan que muchos de ellos están dirigidos a niños mayores a diez años, y pueden resultar complejos y hasta traumáticos para los más pequeños (resortes o redes, por ejemplo). Por otro lado, señalan que la mayor parte de las plazas suelen tener los mismos elementos (resbalín, red, columpio), y que con frecuencia a los niños les resultan más atractivas las máquinas de ejercicio, bancos de arena u otras infraestructuras que permiten la interacción y la activación de un mecanismo. Destacan los juegos que emiten música, o que permiten que los niños salten y le peguen a los objetos: muchas veces, cosas que no están destinadas al juego terminan siendo el centro de las dinámicas infantiles. Los padres suelen llevar a los niños a jugar en estos espacios públicos con el objeto de “que se cansen”; “que consuman la mayor energía posible”. Aunque algunos son más sedentarios y se dejan seducir por la tecnología (tablets, celulares, TV, etc:), siempre existen niños inquietos que necesitan estos espacios para expresarse.

Para la actividad con los niños, se les solicitó traer al museo un muñeco querido para ellos. El objetivo educativo del taller giraba en torno a la noción de «escala», desarrollada a través de estrategias lúdicas y creativas. En primer lugar, utilizando el espacio de la plaza en la que el MAVI está emplazada, los niños participaron de diferentes dinámicas que les invitaban a medir el espacio con “reglas” particulares: con sus muñecos, con sus cuerpos, con una serie de muñecos o cuerpos unidos. Las distintas instrucciones, de este modo, permitieron explorar el espacio desde premisas poco convencionales, que apelaban a la imaginación de los niños y nos permitían observar los modos en que interactuaban con el espacio, se apropiaban de sus rincones, e imaginaban las posibilidades del lugar a partir de la conformación de dinámicas colectivas. En segundo lugar, esta vez adentro del Museo, los invitamos a experimentar creativamente con un conjunto heterogéneo de materiales —lanas, papeles, cajas, palitos, juguetes, elásticos, etc.— a partir de una instrucción basada en la idea de escala: imaginar y crear la maqueta de un juego público para sus muñecos; el juego de sus sueños. Los niños más grandes tendieron a recrear la plaza tradicional, con sus columpios y resbalines. Otros, en general más pequeños, dejaron de lado la representación realista para construir universos abstractos. Cada uno de estos pequeños proyectos fue fotografiado, y los niños pudieron contarnos de sus elementos y funciones a través de una pequeña entrevista.

Tras la puesta en común de los resultados por parte del equipo al término del taller, podemos distinguir al menos dos tipos de hallazgos que pueden constituir un aporte para el proceso de diseño y prototipado de Nube Plaza. Por una parte, en un plano estético y formal, pudimos recoger los imaginarios visuales que los niños asocian con el juego: la convivencia de colores, la simultaneidad de formas, la atracción que ejercen los espirales y lo tubular, la altura, el agua como recurso. Por otra parte, en un nivel más conceptual, nos encontramos con que las dinámicas de juego que los niños conciben refieren a una lógica de estaciones o de laberinto; al salto y la velocidad (en trampolines y pistas de despegue); al descanso y la comodidad (lugares acolchados y rincones confortables); al deporte (arcos de fútbol, zonas de tiro y máquinas de ejercicios); etc.

Es importante señalar que, dado el sello del programa educativo del Museo, el diseño de Nube Plaza en MAVI debe considerar un enfoque de inclusión donde la diversidad y la diferencia también tenga un lugar. El trabajo de este equipo con comunidades diferenciales (ciegos, sordos, personas con síndrome de down, Asperger, etc.) sienta un precedente, y nos hace una invitación a imaginar vías alternativas que permitan explorar desde otros sentidos el mundo del juego.